El Católico Promedio de Los Estados Unidos: Un ciudadano modelo para una iglesia variada

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¿Cuál es la imagen del típico católico estadounidense? Las encuestas realizadas por el Centro de Investigación Aplicada en el apostolado nos dicen que es una mujer de 48 años de edad, blanca, no hispana, casada con un cónyuge católico. Pertenece a la generación post Concilio Vaticano II (nacidos entre 1961 y 1981). Nacida en 1968, probablemente se llama Mary, ya que el cuarto nombre de niña más popular en ese año fue Mary y dicho nombre no es una mala elección, dadas las probabilidades culturales católica, sobre Lisa, Kimberly o Michelle que fueron los reemplazos del grupo católico.

CARA ha estudiado a la Iglesia Católica durante más de 50 años. En los últimos cinco años, hemos llevado a cabo varias encuestas nacionales de adultos que se auto identifican como católicos y a párrocos. De estas podemos distinguir de forma estadística las experiencias del católico «típico» o «promedio» en los Estados Unidos en la segunda década del siglo 21.

«Mary» y las cifras

«Mary» ha ido a la universidad, tiene casa propia y vive en un estado occidental. Los ingresos anuales de la familia son más de $65.000. Ella trabaja a tiempo completo y tiene un hijo o hija adolescente que sigue viviendo en casa.

Tiene otro hijo adulto que ya no vive en casa. Ninguno de estos niños se llama Mary (este nombre cayó de los 50 principales en el año 2002 y se ha quedado fuera de los 100 principales desde el 2009). De niña, Mary fue a una escuela católica como lo hicieron sus padres y ella tampoco matriculó a sus niños en una. A pesar de que ella tomó educación religiosa en la parroquia, sus hijos no.

Actualmente, asiste a misa por lo menos una vez al mes y siempre el Miércoles de Ceniza, Semana Santa y Navidad. Ella se mantiene al tanto de lo que ocurre en su parroquia leyendo el boletín parroquial. Su familia da unos 10 dólares en la ofrenda. Mary no usa mucho medios de comunicación católicos fuera del boletín y no está muy activa en su parroquia fuera de asistir a misa. Probablemente nunca vea este artículo. Su fe es importante para ella pero hay otras cosas en su vida que son igualmente importantes.

Las encuestas de los párrocos nos dicen que Mary asiste a una parroquia establecida a principios de la década de 1920, que en la actualidad tiene espacio en los bancos para unas 450 personas. La parroquia cuenta con más de 3,000 feligreses, de los cuales unos 2,500 están registrados (incluida María). Ella asiste a misa en un domingo normal junto a alrededor de 1,000 de ellos. Tienen cuatro misas para elegir; una en español.

La parroquia tenía una escuela primaria, pero está cerrada hace cinco años. Los estudiantes interesados se envían a una escuela católica regional compartida y apoyadas con la colaboración con otras parroquias limítrofes. La parroquia tiene un sacerdote diocesano residente como párroco y un diácono. La mayoría de la junta parroquial es mayor que Mary; están en sus 50 60 y 70 años de edad. Cerca de 10 personas se encuentran son parte del personal de la parroquia y cinco de ellos tienen puestos ministeriales.

Mary ha escuchado que su diócesis podría realizar una reorganización en la próxima década. El obispo hace lo mejor que puede para equilibrar una difícil ecuación de personal. Pronto las parroquias de la diócesis superarán el número total de sacerdotes diocesanos activos, lo que requerirá que algunas parroquias compartan párrocos y personal o que se fusionen.

Sister Margaret Smyth, director of the Riverhead, N.Y.-based North Fork Spanish Apostolate, distributes Communion during a Spanish-language Mass in January at St. John the Evangelist Church in Riverhead. (CNS photo/Gregory A. Shemitz)

Sister Margaret Smyth, director of the Riverhead, N.Y.-based North Fork Spanish Apostolate, distributes Communion during a Spanish-language Mass in January at St. John the Evangelist Church in Riverhead. (CNS photo/Gregory A. Shemitz)

Por supuesto, este singular retrato «promedio» oculta una gran diversidad en el Catolicismo en los Estados Unidos. Mary podría ser «María», su homólogo hispano entre los 38 millones de los católicos «establecidos» que asisten a misa por lo menos una vez al mes. María es un poco más joven que Mary y tiene más hijos. Es menos probable que trabaje y vive en un hogar que en promedio gana menos en el de Mary.

También es probable que María asista a misas en español. También es más probable que María asista a misa semanalmente. Mary y María podrían ser feligresas, ya que el catolicismo se ha convertido en la religión con mayor diversidad racial, étnica y lingüística de la nación. En algunas parroquias, los documentos deben traducirse en cinco o seis idiomas.

Las familias semejantes a la de Mary y María representan alrededor del 45 por ciento de los católicos. Otro 4 por ciento de los católicos representan «el núcleo» de la comunidad católica. Estas son las personas que no sólo asisten a misa semanalmente, sino que son parte de la pequeña comunidad que hace que las misas y otras actividades ocurran en las parroquias. Son ávidos consumidores de medios de comunicación católicos y están involucrados en una gran variedad de prácticas religiosas. Rezan el rosario y prestan atención a todos los detalles de la Cuaresma y el Adviento. Si usted está leyendo este artículo, probablemente sea uno de ellos. Están bien informados y activos en su fe en casi todos los sentidos. En muchas formas, son los que más se acercan a vivir la vida de fe que la iglesia contempla para los católicos.

Analizando la periferia

Esto todavía deja en la periferia a la mayoría de aquellos que se auto identifican como católicos, cerca de 51 por ciento, con historias mucho más distantes. En esta mayoría hay también diferentes sub-grupos. Algunos de ellos asisten a misa de Navidad y de Pascua. Algunos no han asistido a misa en años, pero sin embargo se consideran tan católicos como cualquier otra persona que ha sido bautizado como católico.

Aún más lejos en la órbita de los católicos—alejados del núcleo y la vida católica típica de las familias de Mary y María—están los que han dejado de ser católicos. Cerca de dos terceras partes de las personas con formación católica en los Estados Unidos continúan auto identificándose en la edad adulta; y una tercera parte no. La mayoría abandona la fe en la adolescencia y principios de la década de los 20. Sin embargo, incluso entre estos antiguos católicos, algo continua.

Las encuestas del Pew Research Center a antiguos católicos indican que aproximadamente la mitad de los que abandonan el catolicismo se unen al protestantismo. Sólo el 12 por ciento de la población de la otra mitad es ateo y 16 por ciento es agnóstico. La mayoría, el 71 por ciento, ya no tiene ninguna afiliación religiosa. La única fe que todavía pueden conocer es el catolicismo.

En este grupo, 35 por ciento dice que la religión es «algo» o «muy» importante en sus vidas, y el 71 por ciento cree en Dios. Siguen hablando con Dios; 42 por ciento dice que reza un par de veces por mes o más a menudo. Tres cuartas partes oran con cierta frecuencia. En otras palabras, todavía hay una débil fuerza gravitacional que los mantiene al alcance de la Iglesia Católica. Las razones más comunes citadas para salir de la iglesia son que se alejaron progresivamente (71 por ciento), seguido por el debilitamiento de las creencias en las enseñanzas de su religión (59 por ciento). Algunos regresan como «reconversos». Cerca de uno de 10 católicos hoy en día indica que hubo un momento de su vida en el que se alejaron por un tiempo.

Entre aquellos fuera de la periferia que todavía se identifican como católicos pero que no han asistido a misa en años, todavía hay mucho de su fe que está vivo y solo que ocurre fuera de las paredes de la parroquia. Al orar, muy a menudo hablan de una conversación con Dios, en lugar de rezar o discernir algo. Si bien es muy poco probable que tengan un altar en la casa, pueden tener un crucifijo colgando por encima de una puerta o en el cuello. Ellos ven una donación para las víctimas de la tormenta como una práctica importante de su fe. Orar al comenzar las comidas en familia en Navidad y Pascua es algo importante para ellos, no sólo una tradición.

Durante la Cuaresma, pueden favorecer una cena de pescado los viernes. Siguen al Papa en las noticias. Se imaginan una relación más estrecha con la parroquia a medida que envejecen. Indican que algunos de los motivos de su falta de participación en la vida parroquial son su apretada agenda, la carrera y las obligaciones 45% de los católicos van a la iglesia una vez al mes y en los días festivos principales. 4% son católicos «nucleares», que asisten a misas semanalmente y realizan otras actividades eclesiales. 6 America May 18, 2015 familiares. Habrá tiempo para la iglesia (y la confesión) más adelante. También esperan una vida después la muerte. Tienen sus dudas, pero su fe les consuela y ven un lugar en el cielo para ellos. No creen que Dios les enviará al infierno por no ir a misa cuando son católicos en muchas otras facetas.

El hecho es que la práctica sacramental de la fe católica está aún arraigada en la parroquia: trate de pedirle a un sacerdote que lo case en la playa. Pero los católicos del siglo 21 son inquietos, especialmente los de la Generación Y (nacidos del 1982 en adelante), que a menudo vislumbran una vida de muchas carreras y muchas ciudades antes de casarse.

¿Por qué registrarse en una parroquia si no esperan ser miembros de la comunidad por mucho tiempo? Las personas se mudan, las parroquias no. La Iglesia Católica ha creado una abundancia de parroquias en el noreste y el medio oeste para comunidades de inmigrantes de los siglos 19 y 20. En algunas zonas solo quedan las paredes vacías.

Diversas y divergentes

En CARA hablamos de una «historia de dos Iglesias». Si usted está en el noreste o el medio oeste, es probable que sienta que la iglesia está en declive, con parroquias que cierran y con menos gente en los bancos cada año. Si usted reside en el sur o el oeste, siempre parece haber nuevos feligreses alrededor suyo. También existen diferencias entre las parroquias de las zonas rurales, suburbanas y urbanas. Es en los suburbios del sur y el oeste del país, donde el catolicismo probablemente parece estar más vivo o incluso estar creciendo a un ritmo demasiado rápido, donde encontrar plazas de aparcamiento se está convirtiendo en un problema. En las parroquias rurales, los católicos probablemente no esperan encontrar a un sacerdote en la parroquia fuera de misa. En las zonas urbanas hay demasiados espacios en los bancos para elegir.

Wayne Wang, a parishioner of the Ascension Chinese Mission in Houston and a graduate of the University of Texas, carries an image of Mary and the Christ child during a Good Friday pilgrimage April 3 along the streets of Austin, Texas. Organized by the Schoenstatt Shrine in Westlake, Texas. Students from the University of Texas Catholic Center re-enacted the Stations of the Cross, with about 150 pilgrims participating from various area parishes. (CNS photo/Tom McCarthy Jr.)

Wayne Wang, a parishioner of the Ascension Chinese Mission in Houston and a graduate of the University of Texas, carries an image of Mary and the Christ child during a Good Friday pilgrimage April 3 along the streets of Austin, Texas. (CNS photo/Tom McCarthy Jr.)

En el sur y el oeste, hay cientos de lotes baldíos que podrían ser las nuevas parroquias del siglo 21. Sin embargo, es cuestionable si se construirán. La iglesia es una institución feudal. Los obispos son responsables de su diócesis, y los párrocos de su parroquia. No muchos obispos tienen sacerdotes de repuesto para compartir con las diócesis que tratan de construir nuevas parroquias. Lo que sí existe es la falta de correspondencia entre la población católica y sus instituciones reales.

Independientemente del lugar donde viven, todos los católicos encuentra algo, al menos una cosa, que les gusta mucho acerca de su fe, o probablemente la abandonarían. Para algunos es un asunto de justicia social; para otros se trata de proteger la vida; para otros, es ofrecer un servicio y ministerio. Todos ellos también en cierta medida encuentran cosas con las que no están de acuerdo con la iglesia. Basta con mirar los temas de la vida, y pronto se hace evidente que menos del 10 por ciento de los católicos «votaría» a favor de la doctrina católica y darían respuestas totalmente coherente con la iglesia. Existen pocos «católicos realmente buenos» según los estándares doctrinales absolutos. Desde un estándar más pastoral, hay muchísimos. Aparte de asistir a misa, los católicos son los más propensos a decir que ayudar a los pobres y a los necesitados es lo más importante para lo que ellos sienten significa ser católico.

¿Cómo pueden tantos católicos estar en desacuerdo abiertamente con la iglesia sobre una cosa u otra? Por un lado, a menudo no consideran que su relación con Dios sea tan problemática como su relación con el párroco. Cuando se les pregunta qué es lo que mejor refleja su imagen de Dios, la mayoría de los católicos son los más propensos a estar de acuerdo en que que «Dios es una influencia positiva en el mundo que ama incondicionalmente, que nos ayuda a pesar de nuestras faltas». Son 10 veces más propensos a estar de acuerdo con esta imagen de que «Dios juzga a los seres humanos, pero rara vez actúa sobre la tierra, reservándose sentencia definitiva para la vida de después de la muerte».

Algunos puntos en los que parecen estar en desacuerdo pueden reflejar también malentendidos. Menos de dos tercios de los católicos, por ejemplo, creen que el pan y el vino para la comunión realmente se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesucristo. ¿Cómo pueden tantos no estar de acuerdo con esta enseñanza principal de la fe? Sorprendentemente, ¡es porque muchos no saben que esto es lo que enseña la iglesia! Sólo el 46 por ciento de los católicos conoce lo que la iglesia enseña acerca de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y está de acuerdo con dicha enseñanza. Un 17 por ciento está de acuerdo pero no sabe que esto es lo que enseña la iglesia. Una tercera parte no está de acuerdo con la enseñanza pero desconoce la enseñanza. Por último, sólo el 4 por ciento de los católicos conoce lo que enseña la iglesia acerca de la presencia real y no lo cree.

De hecho, uno de los problemas más difíciles de la iglesia es la educación religiosa. El número de niños, niñas y adolescentes matriculados en educación religiosa parroquial en los EE.UU. disminuyó en un 24 por ciento desde el año 2000. La mayoría de los miembros de la generación pre Concilio Vaticano II (nacidos antes del 1943) y la generación del Concilio Vaticano II (nacidos Independientemente del lugar donde viven, todos los católicos encuentra algo, al menos una cosa, que les gusta mucho acerca de su fe, o probablemente la abandonarían. May 18, 2015 America 7 entre 1943 y 1960) asistió a una escuela primaria católica (51 por ciento). Pero sólo el 37 por ciento de los católicos de la generación post Concilio Vaticano II (nacido entre 1961 y 1981), y el 23 por ciento de la Generación Y (nacidos de 1982 en adelante) hizo lo mismo cuando crecían. Actualmente, menos de uno de cada 10 padres católicos tiene un niño matriculado en una escuela católica y una de cada cinco tiene un hijo en educación religiosa parroquial. La mayoría de los católicos jóvenes hoy en día no reciben educación religiosa formal. La generación, aún sin nombre, que le sigue a la Generación Y (nacido del 2004 en adelante) puede ser la “generación Wikipedia» se informan sobre su fe mayormente a través de recursos en línea no vinculados a la iglesia, cuando es necesario.

Por lo tanto, tal vez podamos esperar más confusión sobre la presencia real por parte de los hijos de Mary y de María. En cualquier caso, no hay duda de que habrá más niños y más católicos. Este es el final sorpresa de esta historia. CARA espera que la población católica de los Estados Unidos sea de casi 95 millones para el 2050. A pesar de la disminución en las tasas de retención, el crecimiento natural (más nacimientos que muertes), los reconversos y la inmigración mantendrá el crecimiento de la población católica mientras que muchas otras tradiciones cristianas verán sus números disminuir en las próximas décadas.

No es posible predecir los resultados de los cónclaves o lo que sucederá al final del Sínodo de los Obispos sobre la Familia este otoño. Pero lo cierto es que el papa del año 2050 presidirá una población católica en los Estados Unidos mayor de la que existe en la actualidad.

 

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